LA UNIÓN EUROPEA DEJARÁ DE CORTAR LA LECHE

Posted on 31 agosto 2009

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Artículo publicado el 25 de agosto de 2009 en Tinta Digital (publicación original aquí).

Las cuotas lácteas de los estados miembros de la Unión Europea tienen sus días contados. La Comisión ha ratificado a las diferentes asociaciones de ganaderos que exigían un aumento fijo de las cuotas del 5% que estas no sólo aumentarán este porcentaje sino que, como ya estaba previsto, irán aumentando un 1% anual hasta la desaparición total de los límites en 2015, dando paso a un libre mercado sin regulación en la producción.

La crisis económica ha afectado al sector lechero como a muchos otros sectores, provocando que los costes de producción hayan acabado siendo mayores que los de venta y, en consecuencia, perdiendo toda rentabilidad posible. Fue por esto que las principales organizaciones de productores como el European Milk Board (EMB) y la Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC) exigían un aumento de las cuotas para así forzar el aumento de los precios y salvar el sector.

Pero la Unión Europea ha seguido con su plan de liberalización del mercado y ha confirmado su intención no sólo de no reducir, sino de aumentar estas cuotas paulatinamente hasta la desaparición de las limitaciones. A cambio, y tras las manifestaciones en las calles de Bruselas y Estrasburgo, la Comisión aprobó una serie de medidas de apoyo al sector, que parecen insuficientes para los productores.

Consecuencias en España

España es una de las grandes afectadas por este cambio en el mercado, y en cierto modo ha sido la provocadora del mismo. Cuando las cuotas fueron implantadas, “España aceptó una cuota muy inferior a la que debería tener porque los ganaderos ocultaron la producción real. Creían así podrían evitar impuestos, práctica muy común en la época de Franco, cuando la ‘leche negra’ se vendía por toda España”, según explica Albert Massot Martí, profesor de la Universidad de Barcelona.

Esto a la larga ha sido un mal mayor, ya que pese a que las toneladas de leche que se consumen en el país superan los nueve millones, no se pueden producir más de seis, teniendo que importar de Francia u otros países el resto.

Esto provocó que se demandara a la Unión Europea un aumento de dichas cuotas, pero lo que no se esperaba es que dicho aumento fuera aplicado a todos los estados miembros. En un principio, y antes de la llegada de la crisis, se vio con buenos ojos dicho aumento y se apoyó a pesar de las reticencias de Francia y Alemania. Ahora que las circunstancias son bien distintas poco se puede hacer para frenar unos cambios que no nos son beneficiosos.

En un principio podría parecer que el aumento de las cuotas permitiría a los productores nacionales cubrir esos tres millones de toneladas restantes, pero el mercado se abrirá de tal manera que los grandes productores de otros países entrarán con fuerza para vender sus sobreproducciones, creando una fuerte competencia y una más que posible bajada de precios.

Así lo confirma Gaspar Anabiarte, responsable del Sector Lácteo de la Coordinadora de Asociaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG): “Es una barbaridad. La sobreproducción va a hundir el mercado”, asegura. Y Albert Massot Martí concluye:

“Los productores más grandes quizás tendrán menos competidores cuando esto termine. Quienes corren más peligro son los pequeños ganaderos, particularmente aquellos en zonas geográficas complicadas para el transporte, como puede ser Galicia o la cordillera Cantábrica”.

Con el sistema económico liberal sobrevive el más fuerte y los pequeños ganaderos están condenados a ser comidos por las grandes compañías que con un capital más fuerte pueden mantenerse a flote y reconducir sus producciones. ¿Se debería ayudar y evitar que estos pequeños ganaderos desaparezcan o hay que dejar que el mercado se autoregule permitiendo la supervivencia sólo de los más fuertes, las grandes compañías?

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Posted in: Internacional