EXPERIENCIAS DEL 23F

Posted on 26 febrero 2009

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Manuel Martínez

Manuel Martínez

Hace pocos días acudí a una breve charla de Manuel Martínez, guardia civil durante el golpe de estado, acompañado de Jorge Espí actual concejal del PSOE.

La charla resulto interesante por conocer las experiencias de Martínez, un recién licenciado que tuvo que vivir el golpe de estado desde dentro, puesto que fué uno de los tres cientos que entró en en el congreso junto a Tejero.

Manuel Martínez es un hombre relativamente joven, se le nota la acción de la edad en sus rasgos curtidos, de probablemente más de una preocupación pero mantiene una mirada viva y llena de humor, sonrie con facilidad y mira a unos jovenes futuros periodistas, la gran mayoría ni siquiera habían nacido, con cierta paternalidad. Martínez cuenta su historia sin rencor, de manera objetiva a pesar de haberla vivida en sus propias carnes.

Manuel tenía 21 años cuando ocurrió el golpe de estado, una serie de coincidencias hizó que se encontrará en Madrid el 23 de febrero de 1981. En 1978 ingresó en la Guardia Civil con 19 años y lo destinaron al País Vasco, a Manuel le interesaba convertirse en Guardia Civil de Tráfico, para ello debía hacer un curso de preparación, pero las circunstancias del País Vasco y lo difícil de mantener allí a la gente y que no solicitara otros destinos hacía que los boletines oficiales internos con los que solicitar dichos traslados eran escondidos, por ello, Manuel tardo tres años en conseguir uno de los dichos boletines, conseguido en una provincia limítrofe, y así en 1981 se marchó a Madrid a realizar el curso.

Resultó, que el primer día de curso era el 23 de febrero, por la mañana el curso se realizó de manera normal, pero durante la parada de la merienda un sargento los armó hasta los dientes y los mandó reunirse en el patio, allí, un capitán les hizo subir a un autobús, sin ninguna distinción de la guardia civil. De lo único que les informarán es que han ocurrido unos sucesos graves en el congreso y van para solucionarlo.

Manuel matiza un hecho de relevancia, durante aquella época, y hasta hace muy poco en el ejercito, existía la “obediencia debida”, esta obligaba a las tropas, recordemos que la guardia civil está militarizada, a obecer las ordenes sin pregunta alguna. Una de los motivos, que no el único, que nadie dijera nada durante todo el golpe de estado.

Los guardias civiles entraron en el congreso dubitativos, habían formado un cordón alrededor del edificio y alrededor de ellos otro cordón de la policia, todo eran dudas y desconcierto. Finalmente entraron en el congreso, a un lateral del pasillo en una pequeña habitación un montón de armas estaban amontonadas, lo primero que paso por la mente de Manuel era que los terroristas habían sido detenidos y era el arsenal que llevaban, pero no, se trataban de las armas de los escoltas y policias que se encontraban en el congreso cuando entro Tejero con los primeros guardias civiles.

Manuel acabó en uno de los balconcillos, desde donde divisó a Tejero y a todos los diputados con las manos delante, fue entonces cuando se dió cuenta de lo que ocurria, era un golpe de estado. Entonces por la mente de una persona deben pasar millones de ideas, sobretodo de una persona que cuando fue a entrar al cuerpo estaba afiliado a UGT o que actualmente es una de las cabezas visibles de las asociaciones de guardia civiles.

Finalmente, cada uno intentó sobrevivir como pudo durante el golpe, de pequeñas cosas como conseguir alimentos, él personalmente acabo comiendo una lata de anchoas y leche, no es gran combinación pero mejor eso que nada.

Como curiosidad, para saber hasta que punto se cego Tejero, cuando llegó a sus oídos la posibilidad de que los geos entraran en el congreso y que para ello cortaran la luz, así que mandó coger la paja que había de relleno en las sillas y reunirlas en un montón, para que hubiera algo de luz, y que se dispara a todo aquello que se moviera. Teniendo en cuenta que el congreso está completamente lleno de madera, alfombras y cuadros, aquello podría haber sido uno de los mayores suicidios colectivos de la historia.

Finalmente, a las 12.00 todo se acababa, los guardias civiles saludaban uno por uno a Tejero, si ven algún video, el quinto por la cola es Manuel.

Todos los guardias civiles que estuvieron en el congreso y que ni dispararon ni eran altos cargos, sólo fueron contados como testigos y pudieron continuar con sus actividades de policias.

Quería dar a conocer la historia de Manuel porque me parece curioso e interesante conocer detalles de lo que ocurrió allí dentro, algunos pequeños detalles, de algo que, por suerte, quedó en un gran susto.

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Posted in: Política